Un viaje largo empieza antes de cerrar la maleta: empieza al cerrar la puerta de casa. Dejar el hogar bien preparado evita sustos al volver y, sobre todo, te permite disfrutar del viaje sin darle vueltas a lo que habrá pasado con la lavadora o con las plantas.
Cada vez más hogares tienen cámaras, enchufes programables, termostato inteligente o cerradura con aplicación, y todo eso depende de tener internet durante el viaje. Si te vas al extranjero, una opción cómoda y económica es contratar datos para el destino antes de salir: así puedes revisar la casa desde el móvil, recibir avisos y avisar a un vecino si algo falla, sin depender de wifis ajenas.
Lo básico: agua, gas y electricidad
Cierra la llave de paso del agua si vas a faltar más de unos días, y la del gas si no tienes nada que deba seguir funcionando. Desenchufa lo que no necesites: televisores, cargadores, cafeteras y pequeños electrodomésticos que gastan en espera. Deja la nevera casi vacía o desconectada y con la puerta entreabierta si el viaje es muy largo, y saca la basura orgánica el mismo día de la salida.
Plantas, luz y aspecto de casa habitada
Las plantas aguantan una semana sin problema si las riegas bien antes de irte y las apartas de la ventana con sol directo. Para ausencias más largas, el riego por goteo con una botella invertida o un sistema con depósito resuelve el asunto. En cuanto a las persianas, mejor no bajarlas del todo: un temporizador de luz en el salón y una cortina entreabierta dan sensación de vida sin llamar la atención.
Una llave y una persona de confianza
Deja una copia de la llave a un vecino o familiar que pueda pasarse de vez en cuando, recoger el correo y abrir ventanas si hace falta. Anota los teléfonos útiles en un papel visible y deja el contacto de emergencias de la comunidad. Con eso, el resto del viaje depende solo de lo que quieras ver.



